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lunes, 7 de julio de 2014

Báñez en la memoria

Cinco años.



Releo un viejo post y, por un momento, me olvido de la tristeza con la busqué su abandonado blog. Me río frente a la pantalla. Sola.



 Naboweb  por Gabriel Báñez

Por lo general son imágenes en turismo web: los puentes del Sena, la bruma disipándose sobre los tejados de una Praga antigua, un campo de cerezos en Japón o el metro de Moscú. También pueden ser mensajes en versión “buenas ondas”, “armonía interior” o “la paz es una lucha cotidiana”. Hay de todo. Una buena parte son chistes. O salutaciones al voleo digital para el día del amigo, de la mujer, de la primavera, de la puesta del sol en alguna isla del Pacífico Sur o Maldivas. Nunca en Berazategui, La Matanza o Ezpeleta. Allí el sol no cae, lo perforan a balazos. No se trata de correo basura o spam, se trata estrictamente de correo para nada.
Pasa que hay una enorme cantidad de gente concentrada nada más que en reenviar naderías a través del correo digital. Y reenvía y reenvía hasta la extenuación, maravillada por la foto de ese adjunto o la música tercer milenio de un gil que toca el arpa en versión new age. Son legiones en la naboweb. Se realimentan, proliferan y se multiplican exponencialmente. No es fácil. Hay que tener tiempo y vocación. En los destinatarios de los mails reagrupan a decenas, centenas, para que estos a su vez repliquen la última gastada machista, feminista o sexista. Aburren, llegan al límite de lo insostenible.
Los últimos datos de esta poderosa herramienta que es Internet informan que del 89 al 94 por ciento del correo que circula vía web es basura. Dentro de esta basura, hay que clasificar. Por un lado, los rigurosos spams con el asunto “Urgent reply” o “¡Congratulations, you are a winner”, de los que proponen Viagra, Súper Viagra o un pene de metro y medio, con perdón de la hipérbole. Para los que alargan, no hay filtro que valga ni anti spam posible; y si lo hay, deja la PC tan pesada como idiota. Poderosa pero muerta. Para los otros, qué remedio: eliminar y eliminar. No queda otra.
El que siempre me escribe es Ogutu Mukambe. Dice: “From the desk of Mr. Ogutu Mukambe”. Debe ser un africano importante. Me explica que gané one million dólar, dear banez, y que debo hacer una simple transacción comercial en una cuenta por abrir a mi nombre en el Comercial Internacional Bank de Burkina Fasso. Un millón de dólares, nada mal. Un día de estos creo que la abro. La verdad, ya le tomé cariño a Ogutu. Después de cuatro meses de borrarlo todas las mañanas, estoy a punto de ceder. No por el dinero, sino para no defraudarlo. Es que de tanto insistir e insistir, el buen Mukambe se me ha tornado entrañable. Motor de amistad, digamos. Pasa que uno no es una basura, mucho menos un destinatario basura. Por eso, ya me dije: el día que abra y no lo encuentre, cierro la cuenta.



Cinco años.



P.D.: “Entendí en un nivel intuitivo por qué la gente se mata. Si tuviera que seguir por más tiempo con ese sentimiento, seguramente me mataría yo también”, cita el 19 de septiembre del 2008, mi maestro, en un texto que titula “Así de sencillo” sobre el suicidio de Foster Wallace.  Diez meses después, él hizo  lo mismo. También… así de sencillo.


martes, 3 de junio de 2014

La letra chica... Gabriel Báñez







Mi mejor amigo-el de toda la infancia- se pegó un tiro hace no muchos años en un banco de la plaza Moreno, la más importante de mi ciudad. Fue a la noche, pero cada vez que lo pienso, lo pienso a la nochecita. Y corrijo también tiro y pongo tirito en la cabeza. No es raro: cada vez que pienso en mi mejor amigo, Jorge, escribo noche y tiro en diminutivo. Es que el suicidio es la letra chica del contrato con la vida.
Casi nadie lee esa letra, a casi nadie le gusta y son más los que la evitan que los que se enfrentan a ella. Sin embargo, existe. Es letra latente en cualquier caligrafía. Para Camus, el problema central de la filosofía- el que aún no había resuelto- es precisamente el del suicidio. Sigue siéndolo. Lo remarca en  El mito de Sísifo (1942) cuando abre el ensayo diciendo: No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio” (…)
Lo que narra el mito: Sísifo hizo enojar a los dioses por su impertinente astucia y fue condenado por éstos a la ceguera y a la eterna tarea de cargar con una roca enorme hasta lo alto de la montaña para luego dejarla caer, descender, y volverla a cargar hasta el fin de los tiempos, sin solución de continuidad. La inversión del mito en el suicida muestra otra cosa: arrojar la roca es liberación. Por decisión propia se desprende de ella para jamás volver a subirla. Fin del castigo. ¿Fin?

Suicidio, 5 de octubre, 2007 ( A J.C.P. y a Soledad Franco)
POSTED BY,  Gabriel Báñez


P.D: 2 de junio hubiese sido su cumpleaños...Si usted supiera lo que se extrañan sus charlas.  

viernes, 8 de julio de 2011

La letra chica...



Mi mejor amigo-el de toda la infancia- se pegó un tiro hace no muchos años en un banco de la plaza Moreno, la más importante de mi ciudad. Fue a la noche, pero cada vez que lo pienso, lo pienso a la nochecita. Y corrijo también tiro y pongo tirito en la cabeza. No es raro: cada vez que pienso en mi mejor amigo, Jorge, escribo noche y tiro en diminutivo. Es que el suicidio es la letra chica del contrato con la vida.
Casi nadie lee esa letra, a casi nadie le gusta y son más los que la evitan que los que se enfrentan a ella. Sin embargo, existe. Es letra latente en cualquier caligrafía. Para Camus, el problema central de la filosofía- el que aún no había resuelto- es precisamente el del suicidio. Sigue siéndolo. Lo remarca en  El mito de Sísifo (1942) cuando abre el ensayo diciendo: No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio” (…)
Lo que narra el mito: Sísifo hizo enojar a los dioses por su impertinente astucia y fue condenado por éstos a la ceguera y a la eterna tarea de cargar con una roca enorme hasta lo alto de la montaña para luego dejarla caer, descender, y volverla a cargar hasta el fin de los tiempos, sin solución de continuidad. La inversión del mito en el suicida muestra otra cosa: arrojar la roca es liberación. Por decisión propia se desprende de ella para jamás volver a subirla. Fin del castigo. ¿Fin?

Suicidio, 5 de octubre, 2007 ( A J.C.P. y a Soledad Franco)
POSTED BY,  GABRIEL BÁÑEZ

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* No hay tregua: es extrañar y seguir escribiendo.  

martes, 14 de junio de 2011

Nunca estuve con Borges

17 AGOSTO, 2007




Nueve meses antes de que muriera, le hice un reportaje a Borges. Fue en el departamento de la calle Maipú. Supongo que estaban Beppo, el gato, y Fanny, el ama de llaves. Fanny me hizo pasar y al ingresar, de reojo y por la puerta a medio entornar, vi la habitación y la cama que había sido de la madre de Borges, doña Leonor Acevedo. Pulcra y tendida, con un edredón rosado al medio, como una tumba de dos plazas. Con olor a matrimonio percudido, algo así. El viejo se asomó balbuceante y me extendió una sonrisa, los dedos de filamentos. Lo tomé del brazo. Tenía las comisuras húmedas y un bastón radiante, que extendía con ingravidez. También algo de rancia nobleza en cada uno de los gestos, en la solapa del traje oscuro, en la manera de sonreír al bies. No se manifestaba torpe, al contrario. Pero sí disfrutaba de mostrar instantes de indecisión. Pensaba y evocaba en vivo, con dilatada sabiduría, titubeando ante sus propias palabras. El fraseo: imaginé que doblaba las páginas de una ajada enciclopedia en un día de viento, avanzando y retrocediendo, leyendo por tramos. Hablamos. Le hice preguntas idiotas, respondió cosas bellas. Transmití de ese encuentro un pésimo reportaje, ostentoso, inteligente quiero decir. Se extendió en Almafuerte, en López Merino, en poetas de La Plata, mi ciudad, que yo hasta ese entonces buscaba negar. Hoy amo a Almafuerte, sigo negando a López Merino. Seguro que nunca lo querré. Borges habló luego de unos versos de Evaristo Carriego, desmintió a Kafka y también se mostró interesado por Menéndez Behety, otro de los poetas fundacionalmente vinculados a mi ciudad. No sé qué le dije de la poesía de Menéndez Behety. Algo ignorante, seguro. Luego Fanny le acercó una taza de té y el viejo la bebió lamentablemente, con sorbos como chasquidos. Me despedí, preguntó por el origen de mi apellido, y ya no recuerdo qué dedujo. Una etimología vulgar, seguro. La olvidé. Eso fue todo. Ni una miserable foto del encuentro. Ningún otro recuerdo memorable. Nada para destacar. A los cinco días reproduje en "El Día" un reportaje opaco. Desvaído y sin vuelo. Es una suerte, me repito siempre, poder seguir leyéndolo desde el balcón de los que no lo tocaron ni lo compartieron. No, jamás estuve con él.




Autor: Gabriel Báñez.












http://cortey.blogspot.com/

viernes, 3 de junio de 2011

Presente Perfecto: Báñez




Y si no tiene sentido, mejor. A veces conviene  dejar la lógica o la coherencia   en la mesa de la cocina y venirse hasta  el alma. Poner un poco de música, mirar libros viejos y no pensar que de esas fotos ya no queda nada. Emparedado de palabras entre tapas y contratapas. El sueño de la propia voz  en los ojos de un desconocido.

No hay dolor. Ni peso. Los fantasmas sí duelen y pesan… porque se cuelgan de nosotros  sin permiso. Pero ellos no. Los presentes perfectos no.

3 de Junio. Un cumpleaños.

 Se extraña la risa imprenta, el café con gajos de brontosaurio (gracias por Chatwin y tantos otros), la mala letra.
 Y si no tiene sentido, mejor. Sigo revolviendo entre sus personajes para taparle la boca a  este silencio diagonal.  




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La Cisura de Rolando” ocupa, en este  momento, un área bastante extensa de mi cerebro; Área mensurable en miles de minutos… Sin ir más lejos, toda la tarde ( 360 minutos) estuve practicando taquigrafía!

Qué puedo decir sin quedar como una idiota ante las palabras de Juan Sasturain y compañía: nadA. O sí. Algo que quizá ellos no pueden sentir…
Ok, Ok… voy a exagerar pero lo haré entre paréntesis:
(Gracias por la amarga calidez de los personajes, por los guiños a esta ciudad tan particular, por  volver siempre del ridículo. Gracias por la frase precisa, con mente y sin mente… por la carcajada ante la desesperación…
Fueron días hermosos espiando al pobre Roli!
                                                                                
“La vida del mundo está llena de placebos, les ponemos cualquier nombre…”
Bañez será uno de ellos?
Dudo… no sé si lo halago o lo castigo pregonando que algún día quisiera escribir como lo hace usted! )
J
_... . … _ _ _    . _. _ _ _  ._. _ _ .  


Julieta, mi homenaje a tu cálido comentario:
- -... -__ _-.. - _..
Lo que significa:
"mejor que yo escribís"
Ni la mínima duda.
11:25 AM



martes, 13 de octubre de 2009

Soñé un auditorio...

Soñé un auditorio. Su voz. Algo me dijo y, una vez más, no logré comprender.

Maldigo a todas las memorias de mis últimos cien siglos.





Estará en la palabra. No hay dudas. Ninguna!




martes, 14 de julio de 2009

Me Llora la memoria

Entonces fue cuando empezó a llorarme la memoria sin ninguna explicación” Gabriel Báñez (1951-2009)




No sé escribir semblanzas y hace días que el puto segundero del cursor me está esperando en el margen, porque no sé por dónde empezar, porque no sé qué decir, porque no quiero corregir.

Conozco su respuesta: “entonces, hacé silencio”



Sí, debería (Y Él se alegra de ver irreverencia, falla, choque de sentidos e incongruencias) pero me llora la memoria y no tengo, ni nunca tuve, otro modo de salir de la escala de grises que no sea escribiéndoME.



Martes- Báñez. Una diagonal atardecida con gusto a café. Temblaba, yo, cuando le ofrecía algunas de mis historias. Generoso, él, se limitaba a indicarme pequeñas sutilezas. Todos mis personajes respiraron su talento.
No hay escena de “shhh…” ni de “Pudo ser tu mascota” que mi imaginación creara sin contemplar la posibilidad del juicio de sus ojos.


Vuelvo al segundero mientras pienso en sus palabras “a la gente le gusta leer sobre otras profesiones (…) una voz que describa detalles específicos da verosimilitud (…) “¿No te pudre leer siempre sobre la vida de escritores?”


Los muertos desentonan” es eso. Una novela en obra que intenta (¿intentaba?) mostrar lo que queda flotando en ESTE mundo tras la muerte. No cualquier muerte, sino la muerte desquiciada, la que esconde las causas entre sus pliegues, dejándonos perplejos.

Releo la primera escena y la cadavérica verosimilitud haciendo estragos. El pudor ( me parece oír su carcajada) no me deja copiar y pegar ese inicio.



Ambiente Bañeciano (Becerra dixit). Lo patético y su resplandor.


No encuentro la palabra justa para el sentimiento. ¿Angustia? ¿Melancolía?

Orfandad.
Orfandad es la palabra.


Se lo dije en varias oportunidades:

- No sé si lo ofendo o lo halago diciéndole que quisiera escribir como usted, prof.

- Yo no soy profesor ni maestro de nada. Apenas puedo con mi propia voz. Ahora que si me querés hacer caso seguí el consejo de Montherlant escribí como si estuvieras muerta. Vos sos tu peor enemiga.


Báñez me obsequió una identidad. Descubrió en mí esa “tara” que nos agrupa… Ese ir por la vida robando pasajes de vidas ajenas. Robándonos a nosotros mismos los sentimientos y los pensamientos para luego contar historias. Él llamó a todas mis alucinaciones, a todas mis voces, a todas mis palabras Escritura y, el que escribe, lo haga con mayor o menor técnica, con mayor o menor vuelo, es ESCRITOR.

Orfandad.

Quisiera hacer malabares con los recursos literarios que son, según él, recursos de existencia. Quizá me salven de la caída inevitable.


Ya sin café ni atardeceres en la diagonal. Sin el guiño de estilo ni personajes nuevos.

Ahora sola.

(…)


Perdón. Corrijo. Y cuando corrijo lo descubro.

(Releo el texto. Una pavada, un detalle que lo trae desde donde esté:… no usé ningún –mente- porque, precisaMENTE, él, los odiaba.)



No. Está visto: Nunca se irá.




"No se preocupaba Báñez del descrédito de los medios mayoritarios platenses. Lo vivía de manera cotidiana. Y hacía bien. Cómo preocuparse por quienes ante su muerte (ante la muerte de un escritor, el mejor de La Plata, uno de los mejores del país) ningunean la nota de la tapa, como hizo El Día (diario en el que, además, como si fuera poco, dirigía el suplemento literario). O la mandan a policiales, como hizo Hoy (creyendo que la forma en que muere un escritor, el mejor de La Plata, uno de los mejores del país, determina si va en una u otra sección)"
Miguel Russo.


Gabriel Báñez: Escritor platense nacido en 1951. Se cansó de escribir la semana pasada clausurando su voz. Julio de 2009.
“Parajes”, “El Capitán Tresguerras fue a la guerra”, “El Curandero del Cuarto Oscuro”, “Virgen”, “Hacer el odio”, “El circo nunca muere”, “Los chicos desaparecen” “Paredón, Paredón” “Cultura” y “La cisura de Rolando”… Personajes y situaciones que conformaban su mundo. Un mundo de fisuras. De Cisuras.







http://cortey.blogspot.com/








viernes, 20 de marzo de 2009

G.B. y Rolando



LA CISURA DE ROLANDO EN LA PLATA

El viernes 3 de abril a las 19:30 hs. en la Librería El Ateneo (calle 50 entre 8 y 9), Miguel Russo y Juan Becerra presentarán La cisura de Rolando, de Gabriel Báñez.






lunes, 2 de junio de 2008

Feliz Cumpleaños Prof.!






“Habían llegado al circo hacía poco más de cuatro años, bastante antes de que las funciones desfallecieran y de que su antiguo dueño decretara el fin de la vida errática. No clausuró ni levantó el espectáculo: escogió un descampado del pueblo y dijo “ahí nos quedamos”. Desde ese entonces el circo empezó a languidecer en la inmovilidad más absoluta. Cuando se agotó el asombro y en el pueblo no quedaron más espectadores, comenzó el éxodo. Primero fue el alambrista y luego le siguieron los contratados y por fin la compañía entera. Fue una agonía demorada que sólo culminó con el desmantelamiento casi total de las instalaciones. Quedaron únicamente Mc Cormick, la muchacha, y ese dueño convaleciente que se negaba a abandonar la nave. Antes de morir, como un gesto de lucidez y magia, dijo: “toque para mí”. Mc Cormick entonces tocó y el hombre se fue con música de este mundo. Murió con una sonrisa idílica en medio de los restos de su circo y de esos dos sobrevivientes que lo miraban sin comprender, entre consternados y vacilantes por el destino blanco que de ahí en más empezaba.”




Fragmento de EL CIRCO NUNCA MUERE, GABRIEL BAÑEZ

lunes, 19 de mayo de 2008

Grado Cero de la Lectura-Bañez


Una obra de ficción es siempre "una otra realidad", y ante esta "otra realidad" caben unas pocas posibilidades: el rechazo, la adhesión o la indiferencia. El prejuicio consiste en no poder asumir esa "otra realidad" como recurso de la imaginación. No hay peor servidumbre durante el proceso de lectura que la que lleva a identificar hechos o situaciones reales con aspectos de esa otra categoría llamada ficción.Novelita en la que la visión deformante de un personaje tan pastillado como disociado transforma a la cultura en un campo de batalla irreal, expresado en delirios, obsesiones y miligramos. Del Ibáñez personaje, un rasgo apenas: "reaccionario hijo de mil putas malparido".




-¿Es un alegato contra la cultura oficial?




-Al contrario, en todo caso, si se lee bien, contra la psiquiatría oficial.