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sábado, 7 de julio de 2018

Trip: una ruta sobre la superficie de los cuadros.










Rostros desconocidos indagando el engranaje de un reloj. Afuera, sol de invierno.
 Pararse frente a un cuadro y sentir la textura del óleo aún sin poder tocarlo.
¿Miles de kilómetros solo para eso?
Sí.  Miles de kilómetros nada más – y nada menos- que para eso.
Trato de recordar. ¿Cómo llegué a esta fascinación? ¿Cuándo empezó este delirio de sentirme parte de un mundo ajeno?
¿Fueron los girasoles o los cuervos? ¿Fueron las cartas a Theo? ¿Fue la tristeza de esas sillas en una pieza alquilada?  ¿Fue Kirk Douglas suplicándole  a Anthony Quinn en esa vieja película de la Metro?
- Por favor, Paul, no te vayas, si supieras lo solo que estaba antes de que vinieras…
- Conozco muy bien la soledad, solo que yo no me quejo.
  Los museos más importantes, un formidable merchandising, millones de euros, millones de ojos y, sin embargo, Vincent jamás dejará de ser el holandés, loco y pobre que lloraba al pintar.
Hoy me duermo a orillas del Ródano contando las estrellas de una Osa Mayor que sólo existía en la imaginación de Van Gogh. Despierto, y las estrellas siguen allí. Es una simple copia sobre cartulina pero qué importa.
¿Cómo llegué a esta fascinación?

Museo de Orsay, marzo 2018


viernes, 9 de septiembre de 2011

Zapatos y un pintor descalzo...





“Este hombre o se vuelve loco o nos deja a todos atrás” Camille Pisarro



Vincent Van Gogh no conoce las miles de páginas que se escribieron a propósito de los zapatos hechos mierda que pintó una tarde-noche (otra más) de locura y soledad.
Heidegger,  Schapiro,  Derrida, lo más espeso de la filosofía, atando y desatando los cordones. ¿Buscando…?

El artista escribió a su hermano- como al pasar- : “estoy pintando  sillas, zapatos, cipreses…”
Eso. Sólo su mundo, filtrado.

Creo que Vincent sabía que esa pintura era imposible para las galerías de París en 1886…
Gastado como los zapatos. A un costado… solo. ¿Qué parte de “sin salida”  no se entiende? 

sábado, 21 de junio de 2008

Siempre el Primero!





La mirada de Van Gogh está soldada, colgada, petrificada...




"Pero ningún otro pintor, fuera de Van Gogh, hubiera sido capaz de descubrir, para pintar sus cuervos, ese negro de trufa, ese negro de "comilona fastuosa" y a la vez como excremencial, de las alas de los cuervos sorprendidos por los resplandores declinantes del crepúsculo.
¿Y de qué se queja la tierra aquí, bajo las alas de los dichosos cuervos, dichosos sólo, sin duda, para Van Gogh y, además, fastuoso augurio de un mal que ya no ha de concernirle?
Pues hasta entonces nadie como él había convertido a la tierra en ese trapo sucio empapado en sangre y retorcido para escurrir vino.
En el cuadro hay un cielo muy bajo, aplastado, violáceo como los márgenes del rayo. La insólita franja tenebrosa del vacío se eleva en relámpago. A pocos centímetros de lo alto y como proveniente de lo bajo de la tela Van Gogh soltó los cuervos cual si soltara los microbios negros de su bazo suicida, siguiendo el tajo negro de la línea donde el batir de su soberbio plumaje hace pesar sobre los preparativos de la tormenta terrestre la amenaza de una sofocación desde lo alto.
Y, sin embargo, todo el cuadro es soberbio"

Van Gogh, el suicidado por la sociedad. Antonin Artaud













lunes, 31 de diciembre de 2007

BRILLA TU



Es la tarde y no hay espacio ( ni tiempo) para otra charla.


Vincent me mira desde sus cuatro rostros. Pregunta por las nubes. Le explico que son diferentes, que tienen una textura imposible de pintar.


Perdón… Me río del imposible.


Sigo contando.
El ha visto tantos cielos nocturnos y mis palabras son tan acotadas, pero fue lo que percibí: infinitas estrellas donde creí que había vacío…


Que ignorancia la mía… “las estrellas ahí nomás, a su alcance, frías.”


“¿Pongo un poco de música?” No hay respuesta.


Conozco sus silencios tanto como los míos…