lunes, 30 de noviembre de 2009

Indeleble


A mi hija.

La pregunta es para Ella... ¿Podés decirme dónde estaba yo?




Granja sin granja que, sin embargo, reproduce sólo el sonido de la propia voz.
Cuatro paredes. 2,50 de largo. 3, 75 de ancho. Cielorraso a los dos metros y medio. Todo blanco. Un fibrón para escribir lo que quedó de las horas en la oscuridad.

Preparada…lista…


En la pared del Oeste la silueta de una princesa rodeada de símbolos matemáticos. Las manos del profesor y sus uñas blanquecinas. Los dedos armando un cigarrillo de tabaco rubio. Primeras partidas de ajedrez después de despejar las incógnitas de un cuaderno espiral.
La caja de las Barbies. Piernas larguísimas que asomaban entre lavadoras, sillones de jardín, cintas para caminar. Auto, perro, bebé, Kent.
Las bolsas negras, llenas de ropa, formando fila en la entrada de la habitación.

En la pared del Oeste, si es miércoles o domingo, da igual. El primer paraíso minado explota ante sus ojos.


“Corten” grito (como lo haría un director ciego), clausurando las noches de cielo abierto cuando ella buscaba formas conocidas en nubes extrañas.

***

Entonces comienza la pared del Norte donde el paraíso tiene asfalto y una rayuela de rostros se van tornando familiares como las x de los ejercicios. Los primeros escombros, dormidos, en las escaleras del Teatro Argentino. Sin alas.
A sus espaldas, lucen mochilas de uniforme hardcore o metal o nightmare.

La pared se asemeja a los restos de un guardapolvo donde se puede leer “i hate the school!!!”Todo en minúscula indeleble.

Conjugar el verbo pertenecer anulando las formas del pasado. Sólo presente y futuro. “pertenezco a”, “perteneceré”. Nunca más: “pertenecía”.

Desde todos los bordes aparecen los invasores góticos sobre las ruedas de un skate.

Remarcado doble de las letras cuando se autoproclama EMO y abre un nuevo campo de batalla: Ocho y cincuenta. Maceteros donde apoyarse. Voces que rebotan en las vidrieras. Delineadores y uñas negras. Calaveras, piercing y los hermanos Madden.

“Is anybody listening”

“Pertenezco a” para caer del skate; y el dolor agudo en la base del codo. Otra mina activada en las veredas anchas cuando el cuerpo aplasta al brazo (cuando la risa aplasta a la misericordia.) Rampas y malos imitadores de Marley que van rifando sus neuronas.

“Si hola no te hubiera dicho yo
Jamás tendríamos que decir adiós
Tenemos una cita en el quirófano”

Tararea mientras escribe.

Otro ajedrez. Éste de piezas descontroladas que escriben “Te Amo” en papelitos, fotolog, Messenger o teléfonos celulares.

“Regardless of our distance, and our hope, cuz were
Swept by pretty eyes and LETTERS for, a time”

Otra forma de pertenencia no menos aguda que la puntada perpetua en el codo.
En la pared del Oeste, el primer oso explota en metálicos pedazos.

Corten. Corten. Insisto.

***

La pared del Este, como el viento, mezclará los colores de la tarde. De celeste a rosa. A negro.

“Saying goodbye this time, the same old story
Seeing you cry, makes me feel like saying sorry”

Comenzar a cruzar la calle para que no duelan los recuerdos.

Un álbum completo de amenazas. “Te vamos a…” “Vas a ver qué…” “Cuidate porque…”


Madrugadas de café y cocheras que escriben”shabadabadoo” en los brazos. Cambiar la risa desmedida por unos ojos dominantes que pronto se convierten en piedras. Entre el miedo y el…miedo.

“Eres lo mejor que en mi vida ha pasado
Te juro pierdo el rumbo cuando no estas a mi lado”


Otro paseo no menos minado. Hablar con desconocidos.
Nickname. Construir personajes. Abrir las puertas de la mente. Encuentros feroces con la realidad. Svásticas, skinheads, collares de alpaca.

Cuadraditos ska de verdad-mentira.

“Something has gone terribly wrong,
I'm scared, you're scared, we're scared of this”

Reciclar. Los escombros regresan a los sueños. El mismo foco una y otra vez. Y mil fantasmas sin nombre y sin voz que recorren los pasillos de la antigua casa.

“ ... I like playing in the sand what's mine is ours
If it doesn't remind me of anything”

Remeras Palermo Soho. “No insista. Ya no beso sapos” firma Amelie.

Y yo: C-O-R-T-E-N!
***

En la pared del Sur: La lista completa de nombres propios. Y las cruces. El clásico estudio de la mano. Esta vez se le nota el odio en los nudillos: no ayuda; aprieta el cuello.
Músicos bip-vip y como un mantra: Vedette . . . sos la reina de la glitter scene.

Dibuja frutillitas de un postre adolescente. La depresión ahogada en copas plásticas, en lámparas de lava, en vanos bisturís que no alcanzan para purificar la sangre.

Se mece la cuerda ajena con el invierno en los labios mientras los mensajes de texto inventan nudos.

Un día después
(después de vos )
crucé los dedos.

El último “te amo” y un bouquet de rosas que deberán pudrirse junto a las mentiras. En letras símil Broadway “Es mi última oportunidad”… Seguida de una sucesión desmedida de jajaja.
Llega el turno de los travestidos. Como plomos desnudos los tequilas sunrises, el vértigo y las luces que se apagan en un antro con nombre de mujer.

Los peones quedaron en el camino cuando no pudieron aprobar el test de Eva.
Aún se perciben, en las torres enemigas, las sombras de los francotiradores que no respiran ni sienten. Sólo disparan cuando ven el objetivo en la mira. Plaza Italia a las seis de la madrugada. Coordenadas exactas.
Bang.


Granja sin granja. Antes del encierro reconoce las marcas del dealer y la pena por la confianza desperdiciada. Lo que se puede extraer de ella:
“TODOS LOS MESÍAS TERMINARÁN HUNDIÉNDOTE” con letras grandes de imprenta.


***

En el piso, las huellas de unos pies descalzos.
Ella sube a la mesa de la computadora, se estira hasta el blanco sin manchas del cielorraso y escribe: “Para ser feliz parate dónde sea”

Tiempo completo. Trabajo terminado. SE IMPRIME.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

¿Qué dice? Socorro...




SOS S-O-S S-O-S S-O-S S-O-S S-O-S SOS






Caña de pescar convirtiendo lo mediocre en mediocre con caña.


Fueron a rescatar la muerte ajena…


Y yo también escribo en su pecho…



Sabotaje de mis piernas con prejuicio de tacones

O las uñas despintadas, enganchadas en el nylon

Sombras sin soles fabricadas por los lentes Dior


Ambición de ciclamato en la lengua porosa

Y vos cortando jazmines con una guadaña

Único resplandor el de una vela

Demostrarme por nada

En la mirada de nadie

Ni sacar la herrumbre de los lagrimales

Músculos de la risa hechos rieles y

Encorvar, cada noche, el corazón


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Soy el jefe. Esto es champagne… Feliz navidad.

Soy el jefe. Esto es champagne… Feliz navidad.


Grito que se pierde en el ajedrez de glóbulos.


No, no me inyecten. No me dejen sin conocimiento estoy intentado hablar con ustedes solo te pido que cojas una idea que está en mi mente y la pongas en sus mentes no están mas lejos de un metro.

No me escuchan.


Hola! Hola a todos soy yo y puedo hablar con ustedes.


- Es morse…

-¿Qué dice?


-SOS socorro.


-Pregúntele que quiere.


-Quiero sentir aire fresco sobre mi piel. Que hay gente a mi alrededor.

Que me hagan publicidad como el último hombre que se alisto en el ejército creyendo que el ejército hacía hombres.

Quiero salir para que la gente me vea; que me lleven a una feria donde puedan contemplarme todos.

Si no quieren dejar que la gente me vea entonces mátenme…


- ¡Padre! Al menos podría decirle que tenga fe en Dios.

-¿No pondré a prueba su fe por esta estupidez…

-¿Y usted se llama sacerdote?

-este es un producto de su profesión, no de la mía.-







SOS S-O-S S-O-S S-O-S S-O-S S-O-S SOS


“Dulce et decorum est pro patria mori”

War dead since 1914: over 80.000.000

Missing or mutiladed: over 150.000.000



“Johnny got his gun”

Dalton Trumbo, 9 de dic.1905 – 10 de sept. de 1976.






Videos tu.tv

martes, 13 de octubre de 2009

Soñé un auditorio...

Soñé un auditorio. Su voz. Algo me dijo y, una vez más, no logré comprender.

Maldigo a todas las memorias de mis últimos cien siglos.





Estará en la palabra. No hay dudas. Ninguna!




miércoles, 7 de octubre de 2009

Sin Sentido


Puro cuento ciertas ausencias.


Puras ausencias ciertos cuentos.


Se lo extraña.






SIN SENTIDO

I

Amanecer con un dios entre las cejas.
Era tan fácil así.

Rutas infinitas
Sin alzar los párpados
Consumadas por cómplices celestes.

Y la noche junto al sacrificio
Alguna copa de vino,
Una rosa,
Trenzas, talones
Cualquier himen o
Ese


Ahora
Este bostezar nubes por reflejo
Y la nostalgia
De lacerar pieles
Con nocturnos abecedarios

Esclavos de dios
Libres de nosotros mismos

Del susurro de piedras en los zapatos
De la carrera anémica
Sin Kaaba
en pantalla plana de mil pulgadas

II

Tan fácil el tiempo de los vedas
Medido con suspiros de Brahma
O flechas al corazón.




El plan de exterminio
Nos desnuda
El hombre
Sólo huesos convictos
De otros huesos convictos
De otros huesos convictos

Quizá
Con un dios
A quien temer
Ella no hubiese puesto esa formidable piedra
Sobre el loto azul
Así como al pasar
Brote maléfico
en las puntas de sus dedos.


Tan fácil
Con hilos bien tensados
Cuerdas de oro
Y no esto
marionetas copyright
de titiriteros imperdonables
Nada escrito en el margen
Un “sinazar” en el polvo perlado
de tu nariz.

Tan fácil con Olimpo parquizado.
Ahora
la flor hundiéndose
Y mi cobardía.
Hundidos todos en su sonrisa.

III

Tan difícil desandar el sin sentido
Limpiando sangre
O semen
Con la pobre Nut
De repasador

Amanecer con un dios entre las cejas.
Era tan fácil así.


Ahora
Condenado al tiempo
las cuatro y el camión con basura
El sol, seis y cincuenta, entre los edificios
Mastico los agudos de una guitarra
a las diez y veinticinco

Lento como la miel
Se consume el incienso
Diría ay
Si algún dios escuchara

Y me consumo

IV

El chasquido de mi Glock
aterra a la luna
Único público imparcial

El loto hundido.
La mataría si haciéndolo
lograra olvidar.
La mataría con un dios
A quien pedir perdón.

Era tan fácil así.


sábado, 19 de septiembre de 2009

Nuevo Ventanal...



Así amanecen mis días, por ahora.



Hay brillos y una melodía que inunda mi habitación...



Everybody's Gotta Learn Sometimes

Change your heart
Look around you
Change your heart
It will astound you
I need your lovin'
Like the sunshine







Por lo que dure. Por lo que deba durar.


Smile me!

Tercera carta "free style" a Shelter





RE: Una luna maniática.





[Concurso 1,2,3 Responda otra vez…

Formas de compartir la vida:

1) Pasear de la mano (aún en sueños)

2) Reír a dúo

3) Compartir un guiso de letras

4) Alcanzar un vaso de agua… ]









Perdoná que te escriba a los cachetazos pero el ciberespacio es demasiado cruel y caro por estos inviernos.





Estuve en el parque. Te asombraría ver que nada ha cambiado. Ná de ná. Ni siquiera la escarcha, que todo lo derrite, logró desnudar a las margaritas. ¿Te acordás del chico sin piernas? Él también, igual. Siempre al costado de la glorieta… sobre su mantita cuadrillé. Hoy entregaba unas láminas con los signos del horóscopo chino y, obvio, por dos pesos, me quedé con una. (Sabés que me importa un pito todo ese bla bla bla de que son los padres los culpables, de que no hay que darles dinero, que los usan, que el gobierno debería...; no sé si la conciencia, el alma o lo que fuere: no me puedo negar a las caras sucias ni a las manos tristes)





Cuestión que los famosos chinos dicen que somos caballos de fuego. CaBaYos de fuego. Así nomás.





Te copio un párrafo:



“Los Caballos aman la libertad. Libertad para mantener sus propios horarios. Libertad de la rutina. Y, libertad de alguien que desee atarlo. Increíblemente laboriosos y con una gran confianza en si mismos, los caballos aman los desafíos.”



Desafíos. Caballos. Un parque con margaritas inmortales. Piernas fuertes para correr, bailar, cruzar calles o asegurarnos la dosis de pan diario.



Imposible pedir más. Como buenos caballos vamos cabeza a cabeza, sin pensar en el premio.



¿El final de la carrera? Allí donde terminan las vías o el clásico arco iris…

Allí donde todos corren con la cara limpia.





Dejo acá. Necesitan la máquina.



Yetés.



P.D.: Acepté el desafío de las manías así que no escribí ni una.



KurtA

sábado, 15 de agosto de 2009

Talk to me...



"Un prólogo es un estado de ánimo. Escribir un prólogo es como afilar la hoz, como afinar la guitarra, como hablarle a un niño, como escupir por la ventana. Uno no sabe cómo ni cuándo las ganas se apoderan de uno, las ganas de escribir un prólogo, las ganas de estos leves sub noctem susurri"

Søren Kierkegaard
No pregunta. Va a escuchar lo que tenga para decirle. Lo que quiera decirle.
Un prólogo. Eso escribo.
Un prólogo sin recursos literarios. De esos que raspan la piel como lija.
Lijar recuerdos.
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Seguir.
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La imagen es de Gastón Viñas
La sensación de hoy, es mía.

martes, 14 de julio de 2009

Me Llora la memoria

Entonces fue cuando empezó a llorarme la memoria sin ninguna explicación” Gabriel Báñez (1951-2009)




No sé escribir semblanzas y hace días que el puto segundero del cursor me está esperando en el margen, porque no sé por dónde empezar, porque no sé qué decir, porque no quiero corregir.

Conozco su respuesta: “entonces, hacé silencio”



Sí, debería (Y Él se alegra de ver irreverencia, falla, choque de sentidos e incongruencias) pero me llora la memoria y no tengo, ni nunca tuve, otro modo de salir de la escala de grises que no sea escribiéndoME.



Martes- Báñez. Una diagonal atardecida con gusto a café. Temblaba, yo, cuando le ofrecía algunas de mis historias. Generoso, él, se limitaba a indicarme pequeñas sutilezas. Todos mis personajes respiraron su talento.
No hay escena de “shhh…” ni de “Pudo ser tu mascota” que mi imaginación creara sin contemplar la posibilidad del juicio de sus ojos.


Vuelvo al segundero mientras pienso en sus palabras “a la gente le gusta leer sobre otras profesiones (…) una voz que describa detalles específicos da verosimilitud (…) “¿No te pudre leer siempre sobre la vida de escritores?”


“Los muertos desentonan” es eso. Una novela en obra que intenta (¿intentaba?) mostrar lo que queda flotando en ESTE mundo tras la muerte. No cualquier muerte, sino la muerte desquiciada, la que esconde las causas entre sus pliegues, dejándonos perplejos.

Releo la primera escena y la cadavérica verosimilitud haciendo estragos. El pudor ( me parece oír su carcajada) no me deja copiar y pegar ese inicio.



Ambiente Bañeciano (Becerra dixit). Lo patético y su resplandor.


No encuentro la palabra justa para el sentimiento. ¿Angustia? ¿Melancolía?

Orfandad.
Orfandad es la palabra.


Se lo dije en varias oportunidades:

- No sé si lo ofendo o lo halago diciéndole que quisiera escribir como usted, prof.

- Yo no soy profesor ni maestro de nada. Apenas puedo con mi propia voz. Ahora que si me querés hacer caso seguí el consejo de Montherlant escribí como si estuvieras muerta. Vos sos tu peor enemiga.


Báñez me obsequió una identidad. Descubrió en mí esa “tara” que nos agrupa… Ese ir por la vida robando pasajes de vidas ajenas. Robándonos a nosotros mismos los sentimientos y los pensamientos para luego contar historias. Él llamó a todas mis alucinaciones, a todas mis voces, a todas mis palabras Escritura y, el que escribe, lo haga con mayor o menor técnica, con mayor o menor vuelo, es ESCRITOR.

Orfandad.

Quisiera hacer malabares con los recursos literarios que son, según él, recursos de existencia. Quizá me salven de la caída inevitable.


Ya sin café ni atardeceres en la diagonal. Sin el guiño de estilo ni personajes nuevos.

Ahora sola.

(…)


Perdón. Corrijo. Y cuando corrijo lo descubro.

(Releo el texto. Una pavada, un detalle que lo trae desde donde esté:… no usé ningún –mente- porque, precisaMENTE, él, los odiaba.)



No. Está visto: Nunca se irá.




"No se preocupaba Báñez del descrédito de los medios mayoritarios platenses. Lo vivía de manera cotidiana. Y hacía bien. Cómo preocuparse por quienes ante su muerte (ante la muerte de un escritor, el mejor de La Plata, uno de los mejores del país) ningunean la nota de la tapa, como hizo El Día (diario en el que, además, como si fuera poco, dirigía el suplemento literario). O la mandan a policiales, como hizo Hoy (creyendo que la forma en que muere un escritor, el mejor de La Plata, uno de los mejores del país, determina si va en una u otra sección)"
Miguel Russo.


Gabriel Báñez: Escritor platense nacido en 1951. Se cansó de escribir la semana pasada clausurando su voz. Julio de 2009.
“Parajes”, “El Capitán Tresguerras fue a la guerra”, “El Curandero del Cuarto Oscuro”, “Virgen”, “Hacer el odio”, “El circo nunca muere”, “Los chicos desaparecen” “Paredón, Paredón” “Cultura” y “La cisura de Rolando”… Personajes y situaciones que conformaban su mundo. Un mundo de fisuras. De Cisuras.







http://cortey.blogspot.com/








viernes, 12 de junio de 2009

Luna de Junio


Luna congelada de Junio.


El lente de la cámara la mira con tristeza.



"Cosas de lentes" me digo.



Moraleja: Nunca pregunte si presume la respuesta y sabe que ésta no le va a gustar.
Gracias Caballero del Rocío, cuatro oídos sienten más que dos.




sábado, 23 de mayo de 2009

Vidriera...




"Somos los que somos Julieta, muñecos en la vidriera, tan diferentes como iguales. Todos pintados a mano. Nadie se escapa a eso. El amor nos une, la tristeza nos aleja. Somos tan pequeños que nuestro planeta es un punto en el universo."
Yo agrego...
Somos, a veces, muchas veces, un comic macabro...
:)
Gracias!!!

domingo, 10 de mayo de 2009

El reloj no dice Big Ben





Bugatti la escuchaba desde el otro sillón de mimbre. Leve vaivén crujiente hamacando sus ideas.



Ella, por hoy, todo monólogo. Toda voz eviscerada. Toda tormenta de verano:



- Por el oeste va cayendo Enero

Sin que mis razones

Logren conformarlo.

No volverá.



Bugatti imagina un pozo amarillo (el color del girasol que está mirando) y Enero en el borde.



Y Ella:



-Dejó escrito en la jaula vacía

Y en los dientes del calendario

Que si no supe usarlo

No fue su culpa.



Bugatti se pasa la lengua por sus propios dientes. Culpas enjauladas. NO!



Y Ella sigue:



-Se llevó las palabras

Ajadas por el sol

Esas que flotaron y

Nadie quiso oír.



Bugatti prende un cigarrillo. Flotan anillos de humo que se alzan hasta el cielorraso. Ambos con los ojos en el vértice izquierdo del salón.



Y más:



-Dejó una torpe araña

Para el mes siguiente

Que sube y baja

Por el mismo hilo.





Ahora es la voz de Bugatti la que recorta el lugar:



-No entiende

Debe girar sobre si misma

Dibujar su cuerpo en la pared

Pero no entiende…

Quizá Febrero.



Ella confirma con un gesto. Se levanta de su sillón y camina hasta la ventana:



-El reloj de mi torre

no dice Big Ben

pero algunos segundos

tienen niebla.





Bugatti también se levanta y busca entre los CD el recuerdo de esa otra araña y ese otro Enero:



- El reloj de mi torre

No dice Big Ben

-tampoco-

Pero algunos segundos

Tienen estrellas.









Y como siempre, apretó play:



jueves, 30 de abril de 2009

Sin excusas



-¿Tela de Namibia, Zimbabwe o Botswana?

-Ehhhh?
*



No quiero. En todo caso si se le ocurre algo, a alguien…
Lo que es por mí: se me fueron las ganas de inventarle una historia. Me pudrió. Esta no-historia y mi amnesia selectiva me pudrieron.

Casi las dos de la mañana y ni siquiera logro recordar el olor de ese bar.

Caigo en la cuenta de que sólo en Google se puede encontrar la libertad de inventar los segundos y los colores y las callecitas de Buenos Aires que tienen ese qué se yo…

Esta foto está presa. Presa, sí. De las coordenadas: calle Borges y plaza Cortazar. Palermo SoHo. Al sur de una Houston que no existe.

Esta foto y Ella compartiendo la tarde.
Partiendo la tarde, mejor.

¿Qué ficción?
Seeeee… vení mañana… Como mucho un ejercicio de estilo sugerido por Stephen King.


¿Y si lo cuento como una pesadilla, en blanco y negro? Ella también. Blanca y negra, llorisqueando.
Lo siniestro… ¿La mano? ¿Ella?

Busco la lupa del fotoshop. Ampliar. Entonces surge el contexto real, realmente escala de grises: tarde de verano en Palermo SoHo y la gran representación primermundista que viaja en llantas 17 con incrustaciones de perro.
¡Horrible!
Dice mi sentido común: ¡Basta, rompé la foto de una vez!
No.
O la foto es su propio texto o yo no tengo más ganas de escribir o la voz de Thom Yorke me satura de tal forma que sólo se me ocurre
(lalalalalala)
am up in the clouds
I am up in the clouds
And I can't and I can't come down
(lalalala)
No sé...

¿Contar sobre el vendedor? Quizá.
Un tipo afable, de muchos dientes símil oro, portando un maletín de ejecutivo combinado con sandalias.
Pudo haber sido buena. Un extranjero, inquilino de una casa tomada sobre la calle Honduras. Cada mañana recorre la ciudad ofreciendo su mercancía. Va lookeado. Con celular y sombrilla porta-anillos para los días de parada fija.

Pero no. Lo pierdo de vista.

Vuelve ella y llora. Me cuenta una historia de amor estilo milanesas con puré. Historia que no recuerdo haber vivido. Mucho maquillaje de pregunta para un clásico reproche: “¿Por qué no hubo para mí una familia con perro, esposo, hijos, jardín, vacaciones? (reproducir orden aleatorio)
Las manos de ella tienen uñas borgoña. Largas. Solía clavármelas imitando a Dita Von Teese. Su engaño es, casi, tan imperdonable como el mío.

La foto se devoró la historia y acá sigue sonando Yorke.
I am up in the clouds
And I can't and I can't come down


Reduzco el tamaño pero todo sigue allí.
Estaban los mozos. Políglotas, apolíneos ellos, que suspenden durante su servicio la realidad de regresar a casa en el Plaza, previo sortear (los días de lluvia) las alocadas carreras de las ratas de Retiro.
Ella llora. Los mozos sonríen (tiene plus en el recibo de sueldo).El vendedor ofrece collares y pulseras a dos mujeres. Se prueban, tocan.

Por un momento cambio posiciones. Soy el vendedor y descubro a un tipo que me saca una foto. Eyyy bwana is my hand…Terrible paliza, policía, cámara destruida.
Su llanto al cuadrado.

Ahora soy ella y ella una vendedora negra. Pienso: ¿tendrá hijos, perro, marido? Lloro porque jamás tuve algún amor que se extendiera más allá de simples espasmos.
De milanesas con puré a hot dog, sin escalas.

Cambio. Soy el mozo. Mido a la pareja y especulo con sus caras: el tipo tiene cara de boludo, quizá deje buena propina...
Nada.

Odio sentirme así. Ni una mísera palabra para esta foto. Foto de mierda. Instante de mierda.

Vuelvo a Cambiar el foco. En el sector de la izquierda, junto al baño (fumadores por supuesto) cinco tipos miran el partido. Boca es uno. Los veo felices en un mundo de cervezas creams.
¿Cuándo derogaron las leyes del Karma?

Ella y yo. Frikis “in very nice restaurant in Palermo District of Buenos Aires” (referencia incluida si fuésemos a parar a un alojador free de imágenes… Así como irá a parar la mano del vendedor si no la deleteo antes)
*

Yorke. Ella y Dita. Los mozos. Los jugadores de fútbol. Borges. Mangels. Toda esta mezcla en un par de píxeles.

Creo que miraba la mano para no verla. Es fea cuando llora. Dijo algo así como que se cansó de esperar y su voz comenzó a quebrarse.
Todos sabemos en qué recuerdo se nos quiebra la voz. Ella lo sabía y pudiendo evitarlo no lo hizo. Conozco ese viejo propósito.

Hasta el recuerdo del sonido arruina la imagen. Alguien había cargado la jukebox y Axel Roses desencajaba con el celeste pastel de las paredes, con el grito de gol, con el reflejo verde del traje exótico, con el llanto.

En ese momento puse el foco en el gran anillo… y apreté el botón.

Y ella gastando sus últimas palabras:

- …

Le pido que me repita la pregunta:

-digo… si no te da vergüenza seguir vivo?
*
No. Definitivamente, sobre esta foto, no tengo nada que decir.

sábado, 11 de abril de 2009

PUDO SER TU MASCOTA





                                                                         “Una frase aislada…tiende a resonar como
                                                                          un oráculo” Maurice Blanchot
                                                                        
                                                                         “Qué es pues lo que hace al habla tan
                                                                         terrible(…) que es irreversible” Sur Racine,
                                                                          Roland Barthes



    El incidente no duró más de treinta segundos:  Laura   apareció bajo la arcada del comedor; traía una bandeja forrada en papel dorado; Sobre la bandeja, rigurosamente acomodado, descansaba un lechón. Caminó en dirección a la mesa donde se encontraban  los nueve invitados. “ Un aplauso” pidió Alberto y se escuchó un leve batir de palmas. Cuando este  se fue apagando, una voz, desde el final de la mesa, dijo “ pudo ser tu mascota”. Laura supo que había sido la voz de Cristina pero fingió  no haberla  escuchado. Evitó mirar   hacia el fondo del comedor y a cambio, buscó los ojos de Víctor, su marido, quien entendió el pedido y se paró:
-Bueno, vamos a trozar esta hermosura- dijo, sacándole al lechón el gorro de feliz cumpleaños.
  Eso fue todo. Sólo eso. Cristina no dijo más y la fiesta continuó, sin sobresaltos, hasta las cuatro de la madrugada momento en que  los  invitados comenzaron a retirarse, souvenir en mano. Laura sólo  esquivó un saludo, el de Cristina,  yendo al baño en el preciso momento en que ésta se despedía.
                                                                *****
- Qué hermosa fiesta- dijo Karina, compañera de Laura  en la  municipalidad- la verdad que me divertí.
- Sí- respondió su esposo-  estuvo buena, sobre todo el  whisky que era de primera.
- Laura estaba preciosa, el verde le queda bárbaro, viste que ni se le notan los años.
- No.
- Qué buen gusto para decorar la casa. Lo único que yo sacaría son esas columnas de yeso. ¿Viste lo que le dijo esa mujer?
-¿Cuál?
- La que estaba sentada, sola, en el fondo. Esa tal Cristina. Una desubicada. No Pases el semáforo en rojo.
-¿Por?
- Porque nos pueden chocar.
- No... ¿Por qué es una desubicada?
- Cómo  por qué, no escuchaste lo que dijo, lo de la mascota, cuando Laurita entró con la bandeja.
- Andá a saber de que hablaba. 
- Para mí que le tiene envidia.  Por lo que sé es de esas mujeres que viven en el psicoanalista.  Con Laura se conocen desde chicas así que para decirle lo que le dijo algún complejo debe tener, fijate que todo estaba organizado a las mil maravillas, con qué la podía atacar que no fuera ese pobre lechón disfrazado.
- Sí, puede ser.
- Claro que es eso.
-Por ahí es una cuestión de religión, qué sabes. Anda preparando las llaves de casa.  
                                                                            *****

  Alberto y Carlos, dos amigos de Víctor, siguieron la fiesta en el bar de calle 10.
 - Traeme dos cuantró – le dijo Alberto a la mesera- ¿Cuántos puchos te quedan?
- Cinco- contó Carlos- después compro. Qué me decís de Cristina.
- Esa mina es increíble, vive de joda. Viste la cara de la fulana.
- Si, casi se muere.
 - Pero se hizo bien la boluda. Vos sabés que me imaginaba a Laurita paseando el chancho por Parque Saavedra  y me descomponía.
- Me parece que el chiste no cayó bien. A Cristina se le pasaron las copas.
- Nada que ver, vos no la conoces como yo, para hacer esas jodas agrias no necesita estar borracha.
- Señor su cuantró- dijo la mesera.
                                                            *****
Marina y Claudia  tomaron un taxi hasta el departamento.
- ¿ Habrá quedado alguna buscapina?- preguntó Marina revisando los cajones- tengo miedo que el lechón me caiga mal.
- Me podés explicar qué pasó- preguntó Claudia- me perdí la mitad de la escena.  
- ¿De qué hablás? ¿De Cristina?
-Sí.
- Nada, eso, lo que escuchaste.
-Pero... ¿Por qué dijo eso?
- Querés que te diga, me parece que está saliendo con Víctor.
- Ay, ¡Callate!
- No sé, es un presentimiento.  No te parece sospechoso que usen el mismo perfume y tengan el mismo color de pelo.
-Pero el de Laura es natural.
- Por eso mismo.  Aparte no viste cómo lo miraba. No va a ser ni la primera ni la última que se mete en la casa del amante haciéndose la amiga.
-Pobre Laura, habría que decirle.
- No, nena, en esas cosas no te podes meter, después todo se arregla y quedás en el medio.
- Habría que decirle.
                                                                *****

Cesar caminó hasta la avenida 72 y esperó que llegara el 508. La frase de Cristina le trajo recuerdos. La insoportable levedad del ser. Una película que habían visto juntos, Laura y él. ¿ Cuántos años habían pasado? ¿Diez? ¿ Más? Ella aún conservaba el parecido con Lena Olin.  Cómo volver  en el tiempo y borrar a Víctor. ¿ Para qué seguía yendo a su casa? Intentó  justificar el sacrificio  y su costumbre de seguir siendo una mascota. Odió a Cristina porque sabía que Laura estaba lastimada. La odió aunque le reconoció a la frase cierto grado de sinceridad.
                                                                 *****
   Víctor cerró las ventanas y apagó las luces del jardín.
- Me voy a acostar, estoy muerto- dijo.
- ¿Escuchaste lo que me dijo?- preguntó Laura.
- Sí, no le des bola.
-¿Por qué lo habrá dicho?
- Si no te molesta me voy a dormir.
-No, andá tranquilo... ( anda tranquilo que yo me quedo juntando las sobras de este lechón, arreglando la mesa, secando las copas, estas fiestas de cumpleaños son así, terminás trabajando el doble y todos chau chau, a ver cuando hacen otra)... Víctor
- volvió a insistir entrando en el dormitorio- ¿ No se te ocurre  un por qué?
-Qué sé yo, se le habrá dado por la ecología.
- No me cargues, ¿Será envidia?
- Puede ser. Dormite.
-Si dormí... ( como si fuera tan fácil sabiendo que tu amiga te envidia con lo dañino que es. No sé por qué me puede envidiar. Quizá la casa que tengo pero ella prefirió viajar a Europa y yo me quejé acaso. Me hizo sentir ridícula. Pudo ser tu mascota. ¿Será odio? Si me odia es por Víctor) Víctor- dijo golpeando el brazo de su marido- Víctor, jurame que no pasó más nada con ella. 
- Te lo juro. Dormí.
-  Por ahí buscaba llamar la atención.
- Mañana  le hablás por teléfono y te sacas la duda.
- Ni loca le doy el gusto.
                                                                       *****
  Cristina llegó a su casa. Prendió sólo el velador del dormitorio. Se quitó el vestido y los zapatos; se acostó. Sonreía.

martes, 7 de abril de 2009

Off Line!!!!


Mail por Mail. Un off line que se ríe del destiempo. Una cachetada al orden establecido.

Como una piedra arrojada al agua... ondas que se expanden... ilimitadas.


¿Hasta dónde?

Hasta donde pueda o quiera entenderse.





Por aquí canta Massive Attack...




"I found a reason" ...





De un crupier a un caballero... como siempre!!!!

jueves, 2 de abril de 2009

Cifras






Salón Azul del Congreso de la Nación. Fueron más de 24.000 personas las que pasaron junto al féretro. Más de 24, las horas que lleva la televisión recordando pasajes de la reciente historia argentina.

Cuántos políticos fueron entrevistados? Muchos salieron de sus cuevas, quizá porque ya no está Alfonsín para refutar alguna de sus verdades (las de ellos)


Hoy será su gran despedida.
Hoy es 2 de Abril. Y el tiempo que encierran los números 1982-1983 quedará en la memoria colectiva de esta nación.

No son muchos los que pasan a formar parte de la historia.
No son muchos los que merecen pasar a la historia.


Conservo en mi propia fracción una madrugada de cintas rojas y blancas. Era Octubre y estábamos todos los sobrevivientes de pie. (Y nuestros muertos cargados en nuestras espaldas)

Festejábamos lo que había quedado de vida.
Y las palabras convicción, lealtad, democracia… Libertad, rondaron las plazas hasta el amanecer.

Alfonsín acaba de irse. Malvinas, a miles de kilómetros, aún no regresó a nuestra patria.


Tantos números, tanta gente, tantas palabras… Y la historia que se empeña en enseñarnos que su esencia sólo se traduce en hechos.


El pasacalle:
"Por las luchas de ayer, por los derechos de hoy, por la igualdad de mañana. Juventud Radical"
(Foto extraída de : www.elsigloweb.com)

miércoles, 25 de marzo de 2009

Cielo Escarlata...


Una imagen arrancada al cielo de otoño.


Quizá las rosas tomen su color de allí... o viceversa.


La vida transcurre... vértigo constante. Ninguna seguridad. Ninguna carta marcada. Día a día para resolver.

Así y todo... Puedo deternerme en el instante preciso, cuando el sol ya no da más de cansancio. En el instante preciso, cuando me digo- a solas- que el cielo parece una gran rosa escarlata...





"Looking down from here
It's outta my hands for now "







:)

martes, 24 de marzo de 2009

Cuando cerramos las ventanas...


24 de Marzo 1976-24 de marzo 2009. 33 años de una noche que no se debe olvidar.


En la memoria...







El primo Ezequiel también pudo haber sido un buen veterinario. Tenía la ventaja de vivir en La Plata, en una pensión cercana a la facultad. Pero el destino es tan caprichoso que una mañana apareció en casa con un bolso y dos cajas. Tía, me puedo quedar unos días.
Mi abuela sabía que nuestra casa o una madriguera en medio del desierto eran lo mismo cuando alguien se propone encontrarte. Sin embargo, usó un pichón, como no te vas a poder quedar, que suavizó el exilio. Imaginó en los ojos del sobrino el pedido de auxilio de su hermano menor.

En esa época, de velorios televisados, filas sinuosas de dolientes y mujeres de rodete haciendo las valijas, las persianas de casa ya no se abrían.


Ocupaba la pieza del fondo, junto al gallinero. Durante el día no se lo veía pero se escucha las interferencias de una radio y una canción hasta el fastidio:

“ ... piensa que la alambrada sólo es/un trozo de metal
algo que nunca puede detener /sus ansias de volar .
... marchaba tan feliz que no escuchó/ la voz que le llamó
y tendido en el suelo se quedó /sonriendo y sin hablar
sobre su pecho flores carmesí brotaban sin cesar.
libre como el sol cuando amanece/ yo soy libre como el mar,
libre como el ave que escapó de su prisión/y puede al fin volar
libre como el viento que recoge mi lamento y mi pesar
camino sin cesar /detrás de la verdad
y sabré lo que es al fin la libertad.”

Por las noches, la misma voz aguda repetía que había más informaciones para este boletín. Él practicaba una serie de ejercicios con cuchillos, enfrentado a su sombra. Cantaba imitando la queja boliviana“ Si el ámo me mánda ala mína no voy io no quíero morírme de un socavón”.

Unos días antes de que el primo nos dejara llegó al barrio un camión del ejército. Golpearon en la casa de la peluquera. Todos salimos a mirar. Intentaron sacar a Dany, el hijo menor, a los empujones. La madre lloraba. Dany estaba en calzoncillos y se agarraba del alambrado de la casa vecina. Nunca lo habíamos visto así, revoleaba los ojos y gritaba Satán, Satán. Apareció en la escena el médico de mi mamá y ahí nomás, sobre la vereda, le puso una inyección. Lo llevaron adentro y el camión se fue. Danielito se volvió loco, decía la madre, no puede ir a la colimba.


Creí que al primo le había pasado lo mismo. Cuando me levanté ya no estaba. La pieza quedó destrozada. Otra vez el destino caprichoso y mi abuela adivinando los por qué. Primero dudó de todos los vecinos (lo acertada que estaba) aunque su sospecha se centrara en el tano Yilmo, el único que sabía de nuestro huésped y el que siempre vigilaba. Después limitó su mirada a mis movimientos, como un perro que trata de justificar los golpes del amo. Nunca le dije a la abuela que la almacenera me había preguntado si vivía alguien con nosotros. Tampoco le confesé que por la información me había regalado dos AERO grandes, aunque sospecho que siempre lo supo.

viernes, 20 de marzo de 2009

G.B. y Rolando



LA CISURA DE ROLANDO EN LA PLATA

El viernes 3 de abril a las 19:30 hs. en la Librería El Ateneo (calle 50 entre 8 y 9), Miguel Russo y Juan Becerra presentarán La cisura de Rolando, de Gabriel Báñez.






jueves, 19 de marzo de 2009

Arcos




Ante cielos así, las palabras no pueden más que esconderse.
Beso querido Amigo!
Todavía existe tu vieja cajonera?
Espero que el nombre, recordatorio de la mia, no sea haya borrado!

miércoles, 11 de marzo de 2009

UN VESTIDO DE PINTITAS ROJAS


                                                                              “Hush now baby…dont you cry. Mother´s
                                                                                 gonna make all your nightmares come true.”
                                                                                                    PINK FLOYD
    
 El hombre cree compartir con la divinidad ciertos atributos. Por ejemplo, cree que goza de la  posibilidad de elegir, para lo cual ideó un concepto que ni siquiera puede pronunciar sin tropiezos: libre albedrío. Siente que puede optar entre dos principios contradictorios: obedecer o desobedecer al padre. O a la madre. Pero la opción es falsa, no existe. Si obedece las reglas establecidas tiene recompensa: más libertad para seguir obedeciendo y la sonrisa de mamá, que es como el cielo. Si desobedece encuentra el castigo de la culpa permanente, que es un no-vivir o vivir en el infierno. Y el hombre que no-vive, no es hombre. Por lo tanto para ser hombre no hay opción: hay que obedecer y destruir los conceptos impronunciables.
  Durante años, Emilio,  escuchó decir a su madre que a las personas se les rendía homenaje en vida. Que de nada servía llorar junto a una tumba, ni gastar en flores por algo que era materia corrompible. Que mejor era  comprar caramelos rellenos todos los días y no una torta dietética una vez al año. Predicaba con un riguroso ejemplo: nunca lo había llevado de visita a un cementerio por convicción, por suerte o por desgracia o porque  no tenían parientes cercanos, ni siquiera vivos. Ni  siquiera amigos. Su padre había cooperado perdiendo su materia corrompible en alta mar.
   Cuando ésta enfermó, comenzó a sentirse desprotegido. Ya en la clínica tuvo que tomar decisiones que no pudo consultar. Esas cosas que quedan pendientes de charla por temor al efecto invocador de las palabras o por vergüenza.  Lo que sí había quedado claro  era que su madre deseaba ser enterrada(“meteme en lo más barato”) sin velorio ni cortejo, pero con el vestido “ azul de pintitas rojas”.
  El momento llegó. Mientras el cuerpo viajaba desde la morgue de la clínica hacia la funeraria, Emilio fue hasta su casa a buscar el  vestido. Velándola a puertas cerradas mantuvo, durante toda la noche, el mismo tono de voz.  Intentaba demostrarle que recordaba todos los preceptos. “Él único autorizado a tocar  mis cosas sos vos... no te olvides, los trece, de la vela para la virgen... el cigarrillo del ekeko, los viernes...” Cada tanto se sonaba la nariz y preguntaba por qué.  
A las ocho y media de la mañana, los sepultureros terminaban de tapar el ataúd. Ni una flor. No tenía ni una flor para poner sobre el acolchado de tierra. Emilio despidió al hombre de la cochería con una buena propina para que éste no malinterpretara la ausencia de  flores. Algo parecido sucedió con el cuidador del sector. Se le acercó y le ofreció una lápida de cerámicos verdes “como nueva” por treinta pesos. Pagó en silencio y se fue. 
  Soportó los primeros tiempos sin demasiados inconvenientes. Velas, fotos, ropa, recuerdos. Sólo de vez en cuando abría el sobre de papel madera donde figuraba la nueva dirección de su madre y la fecha de vencimiento de algo que  podría llamarse alquiler.
   Pero siempre suelen aparecer los consejeros, bíblicos sembradores  de cizaña. Y Emilio escuchó “ no habrá querido hacerte la vida menos dolorosa; evitarte la angustia de  tener que limpiar una tumba y extrañar la materia corrompible que se puede acariciar. Necesitas elaborar el duelo”. Y Emilio decidió visitarla, poniendo entre paréntesis los dichos de su madre.
  Llegó al cementerio y  esperó frente a la entrada de la calle 72. Cuando el movimiento de autos y personas disminuyó, compró dos ramos de clavelinas y un jarrón. Entró.
  Los tilos florecidos lo confundieron. Este noviembre nada tenía que ver con aquel junio. Encontró el lugar gracias al certificado de titularidad. La última imagen, el acolchado de tierra, sin flores, había sido cambiada por una lápida de color verde, con dos huecos rectangulares como para poner floreros. O ceniceros.
   Se arrodilló allí, junto a su madre, y no sabía si ponerse contento o triste. No sabía si su madre estaba contenta o triste. Tomó coraje y comenzó a decir lo que había ensayado. Con el tono equivocado (como si le hablara a un enfermo) hizo una síntesis de sus días sin ella.
  Sintetizaba, cuando dos pequeños brillos asomaron por el florero ausente. Pasaron segundos entre caerse sentado, sentirse morir de taquicardia, pararse, volver a mirar dentro del agujero, corroborar que el brillo eran ojos y que algo, más claro que la tierra, parecía estar masticando un pliegue del vestido azul con pintitas rojas. 
  Se tapó la boca( en el intento de recuperar las enseñanzas de su madre) y  gritó. Nadie. Cerca del portón alcanzó a distinguir la figura de un hombre, vestido con mameluco gris. Corrió hacia él.
-         Necesito que me ayude… algo se está comiendo a mi mamá.
  El hombre no entendió; aunque acostumbrado a escenas desquiciadas, jamás había escuchado semejante acusación. Emilio insistía:         
-         No sé, ratas o hurones están  masticando el vestido de mamá.
-         Amigo, no se ponga así, cálmese. Acá no hay hurones; a lo sumo peludos y no tienen dientes. Venga…acomp…
  Antes de que terminara la frase, Emilio comenzó a correr hacia la garita del vigilador. Éste tomaba mate, sentado en una lápida de mármol negro.
-         Usted tiene que ayudarme; ahí tiene una pistola, hay que matarlo; seguro que todavía está.
El vigilador se incorporó y se llevó la mano a la cintura.
- ¿A quién quiere matar, caballero?
-         No sé que es: rata, hurón, peludo. Se está comiendo a mi mamá, ayúdeme... Si no podemos matarlo, tenemos que sacarla de ahí.
-         Eso lo tiene que hablar en la administración, caballero. Yo no tengo nada que ver.
-         Pero Usted está para cuidar.
-         Si, para cuidar  a los muertos de los vivos, de los hombres vivos… ¿Quiere que lo acompañe hasta la administración? 
  Emilio quería correr pero el vigilador lo sujetaba del hombro. Caminaron por la calle central, hasta que se toparon con las columnas de la entrada principal.
-         Es  ahí.
  Emilio empujó la puerta. Una mujer estaba sentada frente al monitor de una computadora.
-         señorita, necesito ayuda…
-         Ya cerramos. Atendemos de ocho a dieciséis. Si desea el libro de quejas…
-         Escúcheme, una rata, un hurón o no sé qué se está comiendo a mi mamá. Necesito cambiarla de lugar.
-         Ahora no podemos hacer nada, va a tener que esperar hasta mañana, pero de todas maneras le anticipo que si está en tierra tiene que esperar por lo menos cinco años.
-         ¡Cinco años! En cinco años no va a quedar nada de mi mamá.
-         Es la idea.

   Emilio no puede recordar que tuvo un pico de presión nerviosa; que salió del cementerio en ambulancia; que alguien lo acompañó hasta su casa.
  Después de ese noviembre no permitió más comentarios ni dudas. Nuevamente, se siente encaminado. De hecho, recién  termina de prender la vela y de  hacerle fumar un cigarrillo al ekeko. Y ahora le va a pedir a la foto de su madre que quite de sus sueños ese monstruo que mastica el vestido azul de pintitas rojas.