martes, 19 de abril de 2011

Culo de ángeles (Miroslav Tichý)

"¡La fotografía es pintar con luz! Las manchas, los puntos... ¡eso son errores! Sin embargo, los errores son parte de la foto, le dan su poesía y la convierten en una pintura. ¡Y para eso se necesita una cámara tan mala como sea posible! Si quieres ser famoso, tienes que hacer lo que haces peor que cualquier otra persona en el mundo entero."



Miroslav Tichý.












Irse del mundo sin ruido.


Sí. Habrá culos de ángeles para tus ojos. Y más cartón. Y tapitas.


20-nov-1926/ 12-abril-2011.





P.D: Gracias por mostrar otros rincones

Ego sum border

Imagen: Gabriel Garcia



Desequilibrada o equilibrista.


Una burbuja menos de oxígeno


Y el mundo se deshace.


Locura de escalones


A ninguna parte



De dolores pendientes



De ambiguos desconciertos



De misericordia usada.

Resta masillar los huecos



Que cinceló el granizo



Sobre los recuerdos



devolverle el sonido



Al mundo



Y el silencio a las plantas

Desalojar esta trinchera



Buscar nuevos aliados



(otros perros-otros cigarrillos)



Mantener los ojos abiertos



Aún bajo el agua



Aún sabiendo que jamás seré



Sirena ni delfín ni caballito de mar.



Qué puta lucidez

 
La de los bordes.

jueves, 24 de marzo de 2011

La enfermedad "desconocida" de los paredones. 35 años.

Photobucket

Cuesta explicarles a quienes siempre han respirado aires de libertad lo que significa una palabra tan cruel como DICTADURA. Incluso a mí me cuesta comprenderla, habiendo sido integrante de una sociedad oscurecida por el silencio. Claro, mi abuela cerraba las ventanas cuando se escuchaban disparos en la calle y levantaba una muralla de libros para colorear mientras “Pedro y el Lobo” giraban, consecuentes, en el tocadiscos.



Pero algo pasaba… los estantes de la biblioteca se iban vaciando de a poquito y de a poquito, también, los paredones se iban llenando de agujeros… como si los ladrillos sufrieran alguna enfermedad desconocida.


Sólo después de muchos años pude entender las palabras de Walsh escupidas a la Junta Militar al cumplirse el primer año de su reinado asesino.





“1. La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años.

El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades.

El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva, y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tarde. En esa perspectiva lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron.




Ilegítimo en su origen, el gobierno que ustedes ejercen pudo legitimarse en los hechos recuperando el programa en que coincidieron en las elecciones de 1973 el ochenta por ciento de los argentinos y que sigue en pie como expresión objetiva de la voluntad del pueblo, único significado posible de ese "ser nacional" que ustedes invocan tan a menudo.

Invirtiendo ese camino han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivas, explotan al pueblo y disgregan la Nación. Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina.

Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles.”




Rodolfo Walsh. - C.I. 2845022


Buenos Aires, 24 de marzo de 1977.


(Un día después, WALSH, fue callado para siempre.)





Sólo después de muchos años pude entender tantas ausencias.




En Marzo de 2009 recordaba, una vez más, los fragmentos de la historia argentina que siguen retorciendo el alma. Un par de ojos extranjeros (que emprendieron otro viaje) intentaban, a pesar de la juventud, seguir el recorrido de mis palabras. En la capital cantaba el Señor Yorke. Sé que entendió porque creía en la libertad.

Creemos en la libertad.














35 años. Un puzzle de memorias revocando paredones.




sábado, 19 de marzo de 2011

Más grande y más brillante que la pena

Sin misiles Tomahawk* a la vista. Ni submarinos ni Naciones Unidas.
Sin los mercenarios del dictador  Gaddafi contándome las costillas.
Sin radiación en el agua. Sin fruta podrida.



Con un breve tiempo para mirar la luna en su famoso “perigeo** 2011”.

Con ganas de seguir siendo.   (sin asteriscos) 



"Operación Ellamy" el tiempo de Gaddafi parece haber llegado a su fin, pero… cómo será el futuro?

**:  “Las Lunas llenas que se producen cerca del punto del perigeo son un 14% más grandes y un 30% más brillantes que las lunas menores que ocurren en el lado del apogeo” Observatorio Naval de EEUU.

lunes, 14 de marzo de 2011

Tácitos





Miro
que mira
que mirabas
que miraban.
Se quiebra
el tiempo
El espacio
La conciencia
Pero los ojos no aparecen.



Exposición de fotos de “La Serena” (CHILE) de Luciano Montes de Oca, Buenos Aires, festejo del bicentenario de Chile,  septiembre del 2010  + un desconocido + una desconocida (yo). 

domingo, 13 de marzo de 2011

津波




11 de Marzo. Otro 11 y su “después de”…

Olas de tags que inundan todos los sitios del planeta Internet:

Placas tectónicas- Earthquake- Japan- Tsunami- 津波-   Fukushima- reactor nuclear- yodo-SOS.


 La televisión local: su re-play, sus analistas, sus expertos, sus testigos.

Lo que sabremos (o NO) cuando se cumpla un año de este desastre.

La Naturaleza despliega  su “ignorancia” arrastrando a su paso toda la inteligencia del hombre.   O viceversa.















P.D: Ningún Tsunami barrió , aún, la violencia de Gaddafi… 

miércoles, 9 de marzo de 2011

Tercer Mundo Design




Lo que quieras entender con eso de "saciar el hambre

Tres segundos de Eternidad




"Un centième de seconde par ci, un centième de seconde par là, c’est une, deux, trois secondes volées à l’éternité." Robert Doisneau

martes, 22 de febrero de 2011

Biobrevis: KLAUS NOMI


1944: Klaus Sperber.  Niño alemán de posguerra que delira con la Ópera.

1960. Solía cantar Arias en boliches gays. Adoraba a Calas, su fuente. Del  Kleist Casino de Berlín a New York con sus raros peinados geométricos y sus modos de  “extraterrestre”


Interpretó Bowie, Dietrich, Dowland, Purcell.  Desplegó su mundo en varios escenarios.   

En 1983 fue excluido del mundo… Tenía SIDA. Y, como a otros, lo pusieron a un costado;  lo taparon para no contagiarse.    

Leo: 

«Los doctores me obligaron a utilizar un traje de plástico cuando lo visité. Tenía prohibido toparle. Después de unas pocas semanas parecía haber mejorado. Tenía la fortaleza para caminar. Entonces abandonó el hospital y se fue a su casa. Su manager le hizo firmar todos los papeles, como si su vida valiera quinientos dólares. Me dolía tanto verlo. Hablé con él la noche del 5 de agosto y me dijo, ‘¿Joey y ahora qué hago? Ya no me quieren más en el hospital. Ya me desconectaron de todas las máquinas. Tengo que parar todo esto porque no estoy mejorando’. Tuve un sueño de que Klaus se mejoraba y cantaba nuevamente, sólo que esta vez un poco deformado, así que ahora tenía que estar detrás de una pantalla o algo. Le dije, ‘Ahora tú serás el fantasma de la ópera’. Haremos presentaciones juntos y me respondió, ‘Sí, posiblemente’. Pero Klaus murió esa noche mientras dormía.» Joey Arias 


Capítulo 6,  Del libro  "Art After Midnight: The East Village Scene"  de Steven Hager; 1986 




Sontag y las fotos








“El primer encuentro con el inventario fotográfico del horror extremo es una suerte de revelación, la prototípica revelación moderna: una epifanía negativa. Para mi fueron las fotografías de Bergen Belsen  y Dachau que encontré por casualidad en una librería de Santa Mónica en julio de 1945. Nada de lo que he visto- en fotografías o en la vida real- me afectó, jamás, de un modo tan agudo, profundo, instantáneo. En efecto, me parece posible dividir  mi vida en dos partes,  antes de ver esas fotografías (yo tenía 12 años) y después.” 



Susan Sontag, On Photography (1977)

domingo, 20 de febrero de 2011

Recordando que estuviste en este mundo...


20 de Febrero.
 Línea fina
entre permanencias
 eternas
 más allá de cuerpos 
fulminados por el dolor
y aplausos
que no los  salvan
de la nada.


Cumpleaños. Regalarte algo de paz.






Sonaban ecos Beatles en tus oídos.


sábado, 19 de febrero de 2011

Unable to Smile

“No queremos su civilización! Queremos vivir como nuestros padres lo hicieron, y sus padres antes que ellos"... Crazy Horse

  
Fotógrafos Pioneros del gran sueño blanco americano-el Far West  más allá de aburridas versiones  Wayne- acompañan esta carrera de costa a costa  con sus máquinas y sus telones a cuesta.

Si hay oro, mejor. Si pieles o caballos, también. Si sólo la fama, la presunta gloria de los soldados o cazar sombras, da igual.

Gran crucigrama: pertrechos, carretas, campamentos, desierto, emboscada, emboscada, emboscada…


 El séptimo regimiento de caballería, sin technicolor (Custer… What´s up?)   




  

Todos los grandes Jefes de los pueblos originarios de América del Norte posando para la foto. Plafffffffff.

FORT  LARAMIE
Guerreros y dioses y espíritus y costumbres casi sin memoria deberán acomodarse en los escasos metros de una reserva. Un fuerte made in Sherman  donde se aprende inglés y se prohíbe la medicina de los ancestros (  you are/ they are/ I´m poor and naked…)

 Plafffffffffffffffffffff.

Buscar la paz   por causa de  una guerra que no pidieron.
 Plaffffffffff.


Akicita Hanska
Long Soldier
 
Hinmuuttu-yalatlat
(1840-1904)
Chief Joseph Nez Perce

Makhpiya-Luta
(1822-1909)
Red Cloud
Siŋté Glešká
  (1823 - 1881)
Spotted Tail

Tatanka-Iyotanka
(1831-1890)
Sitting Bull
y Buffalo Bill

Tashunca-uitco
(1849-1877)
Crazy Horse



 No hay sonrisas. No se estila; no hay motivos. (unable to smile)



Por algún tiempo aparece, con el mismo telón, las mismas luces y efectos, un showman   legendario: William Frederick "Buffalo Bill" Cody  representando sus propias  hazañas en escenarios que olían  a bosta.( Algo así como una kemesse donde se aprende a  matar 4 280 búfalos en ocho meses.) Pero su suerte le abrirá paso más allá de puebluchos “far-far” y de las monedas  ganadas con  libros y  fotos  autografiados, Buffalo Bill lleva hasta Inglaterra su  anecdotario de cadáveres y de luchas cuerpo a cuerpo con aguerridos Lakotas .



WILD WEST SHOW!  Y la realeza  europea completa  se divierte con esta excentricidad “Norteamericana” (olvidando que se trata de  sus hijos díscolos echados  mucho tiempo atrás).  Cuando el hombre está llamado a divertirse olvida todas sus diferencias. Y la Reina las olvidó para jugar a los vaqueros con  Cody.
 
Hasta León XIII le da su bendición.
Plafffffff.  Plaffffffff.

WILD WEST SHOW
La historia continúa… para algunos. Para otros, el fin estaba anunciado. Ahora las fotos muestran  familias y trucos fotográficos y adioses.











JEFE (CHIEF) título honorífico que parece otra de  las grandes burlas del Sueño blanco Americano.



P.D: Una voz (quizá el sentido común) le dijo a Sitting Bull que moriría en manos de uno de los “suyos”…  Y así fue.  



   Orlando Scott Goff,  Edward S. Curtis, David F. Berry, Algunos de los  fotógrafos pioneros, de esos que robaban almas.



jueves, 17 de febrero de 2011

Caramelos proletarios

Mayakovsky a Rodchenko: “Ácidos y duros. Con estos caramelos no podemos  masticar la revolución” 

El "cura" lo llamaban ( Burroughs-Cobain)




(The "PriestThey Called Him -1992-)

"Luchen contra la tuberculosis, amigos".

Vísperas de Navidad, un viejo yonqui vendiendo estampitas en North Park Street. Lo llamaban el 'Cura'.
"Luchen contra la tuberculosis, amigos".

La gente apuraba el paso, se hacían sombras grises sobre un muro lejano. La tarde caía y no había conseguido nada. Giró hacia una calle y el viento que venía desde el  lago lo golpeó como el filo de un cuchillo. Un taxi se detuvo justo enfrente, bajo la luz de un poste. Salió del coche un chico con una valija. Era un pibe delgado vestido con ropa de colegio. "Su rostro se me hace familiar, me recuerda algo de hace mucho tiempo", se dijo el Cura a sí mismo, mirando desde el portal al chico que, con un abrigo desabrochado, revolvía en los bolsillos de su pantalón para pagar el taxi.

El coche se alejó y dobló en la esquina. El pibe  entró en un edificio dejando la valija justo al lado de la puerta. "Hmmm, sí, quizá", pensó el Cura, "probablemente está buscando las llaves, tengo que actuar de inmediato". Agarró la valija y se encaminó hacia la esquina. Listo, se dijo echándole un vistazo. No lucía como la valija de un chico, nunca un muchacho tendría una valija como esa. El Cura no podía precisar qué es lo que había  tan antiguo en la valija. Antiguo y podrido, cuero de pésima calidad y pesado. Era mejor mirar qué contenía.
Dio vuelta hacia Lincoln Park, buscó un lugar solitario y la abrió. Dos piernas humanas cercenadas que habían pertenecido a un hombre joven de piel morena. Los vellos brillantes y negros destellaban bajo la escasa luz del poste. Habían embutido las piernas dentro de la valija así que tuvo que presionara con su rodilla para extraerlas. “Piernas”, se lamentó y comenzó a caminar rápidamente cargando la maleta.

Quizá podría conseguir algo si la vendía.

El comprador olfateó con suspicacia. “una especie de olorcito extraño”. “Es sólo cuero mexicano”. “Igual, el chistoso no la curó”. El comprador miraba la valija  con helada desaprobación. “Ni siquiera es seguro que esté bien muerto, sea lo que fuere, tres es todo lo que te puedo dar, y lo hago sólo porque estamos en Navidad y porque eres el Cura...”. Deslizó tres monedas sobre la mesa hasta toparse con la mano sucia del Cura.
El Cura se camufló acurrucado y sigiloso entre las sombras de la calle. La valija no valía tres centavos, al menos si le hubiera dado un níkel. Oye, recuerdas al viejo Addie cuando me dijo que no regresara a menos que tuviera los tres centavos que le debía. Sí, no fue muy amable contigo, querer borrarte del mapa por tres centavos de mierda.
El doctor no se alegró al verlo. “Ahora, ¿QUÉ es lo que quieres? ¡Acaso no TE ADVERTÍ!”

 El Cura puso las tres monedas sobre la mesa. El doctor las recogió y las guardó en el bolsillo, luego empezó a gritar. “¡He tenido PROBLEMAS! ¡Hay PERSONAS rondando! ¡Podría perder mi LICENCIA!”
 El Cura se sentó y miró los ojos encajados en el rostro del doctor: eran viejos y pesados, años de yonqui.
“No puedo darte una receta”, dijo el doctor abriendo de un tirón una gaveta y deslizando una ampolla sobre la mesa. “¡Esto es todo lo que tengo en mi OFICINA!” El doctor se quedó ahí, mirándolo. “¡Agárralo y VETE!”, gritó, histérico. El rostro del Cura no cambió. El doctor agregó en tono más calmado: “Después de todo, soy un profesional y no me deberían estar molestando gusanos como tú”. “¿Eso es todo lo que tienes para mí? ¿Un miserable cuarto de gramo? ¿Me podrías prestar cinco centavos para... ?”. “Vete, vete o llamaré a la policía”.

“Está bien doctor, ya me voy”.

Y en la calle hacía frío y además era una larga caminata hacia el pensionado por calles arruinadas, hacia la habitación en el último piso. “Malditas escaleras”, tosió el cura cogiendo despacio la baranda. Entró al baño de empapelados amarillos, la cañería goteaba, encontró sus cosas debajo del lavabo. Estaban envueltas en papel marrón. Las levantó y volvió a su habitación, vació toda la ampolla en el cuentagotas. Se remangó pesada e impacientemente la camisa.
Entonces escuchó un quejido que parecía venir de la habitación dieciocho, ocupada, por supuesto, por un muchacho mejicano, el Cura se había cruzado con él en las escaleras y había notado que andaba colgado, pero nunca le había dirigido la palabra, la razón es que no quería tener nada que ver con el mundo de los jóvenes, mala yerba por donde se lo mirase. El Cura ya había tenido suficientes malas yerbas en su vida. Escuchó el quejido nuevamente, era un quejido que te llegaba a los huesos y que no quedaban dudas sobre su significado. “Quizás ha tenido un accidente o algo. De todas maneras  no puedo disfrutar mis sagradas medicinas con ese sonido atravesando las paredes”.

Paredes delgadas, se entiende.
El Cura puso el cuentagotas sobre el piso, hacía frío en el pasillo, llamó a la puerta del cuarto dieciocho.
“¿Quién es?” “Soy el Cura, muchacho, vivo en el cuarto de al lado”. Pudo sentir a alguien que se acercaba arrastrándose por el piso. Y después el deslizarse de un cerrojo. Ahí estaba el muchacho, en calzoncillos, sus ojos negros enlutados de dolor. Empezó a caer.

 El Cura lo ayudó a llegar a la cama. “¿Cuál es el problema hijo?” “Son mis piernas, señor, me dan calambres y me he quedado sin medicinas”. El cura podía ver las contracciones, similares a nudos de madera ahí sobre la joven piel con pelos brillantes y negros. “Hace un par de años me lastimé en una carrera de bicicleta, ahí fue cuando empezaron los calambres”.
 Y ahora a los calambres, se le sumaba el  precio de los intereses por la adicción. 
El viejo Cura se quedó ahí, escuchando los lamentos del muchacho. Inclinó la cabeza como si estuviese rezando, se fue y trajo de vuelta el gotero. “Sólo tengo un cuarto de gramo, chico”. “Yo no necesito mucho, señor”.
El chico ya estaba dormido cuando el Cura salió de la habitación número dieciocho. Volvió a su cuarto y se sentó sobre la cama. Luego sintió que lo golpeaba algo parecido a una pesada nieve  silenciosa. Toda esa basura gris de ayeres. Sentado allí recibió la inmaculada corrección. Y ya que él mismo era un Cura, no hubo necesidad de llamar
a otro.